Dice la tradición que en la mina de plata de Laykacota, en los años 1675, la Virgen María acudía a los devotos mineros aborígenes con su bondad y misericordia, otorgándoles milagros: Esa reciprocidad es correspondida por los pobladores, que en su nombre se visten, bailan por las calles, cantan y tocan interminables serenatas con el fin de venerar a su Patrona.
La fiesta de nuestra Patrona se prepara con meses de anticipación, empezando con mayor fuerza la primera semana de Enero con los ensayos de nuevos pasos y la coreografía, preparándose física y espiritualmente.
A tempranas horas del primero de Febrero el estruendo de retretas, cohetones y campanas de las iglesias de la ciudad anuncian las albas, que dan comienzo a la fiesta de la Virgen de la Candelaria. Luego al caer la tarde se asiste a la entrada de Ccapos, en el Parque Pino, con mulas y llamas adornadas profusamente y cargadas de leña, menta y hierbas silvestres traídas de las alturas, con incienso para preparar al cuerpo y alma para el día señalado, continuando con fuegos artificiales, celebrando la víspera de la Virgen, mientras el pueblo baila y bebe generosamente.
El día 2, es el central, con el fragor del amanecer el anda de la Virgen se prepara para ser cargada por los notables del pueblo, donde después de la Misa de Fiesta, sale a recorrer las calles en Procesión, con participación de todos los conjuntos autóctonos y de luces. Durante este recorrido, el "alferado" se sitúa en un lugar privilegiado, acompañado por parientes y amigos, portando velas de colosales dimensiones y diseños complicados, obsequiando ofrendas florales y un nuevo manto a la Patrona.
Dependiendo del cronograma establecido por la Federación Folklórica de Puno para los siguientes años, el primer domingo se realiza el Concurso Regional de Danzas Autóctonas, donde las comparsas desfilan rumbo al estadio Torres Belón desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde, donde las mujeres de las comunidades lucen polleras multicolores y los hombres ostentan diferentes atuendos típicos que caracterizan a las danzas.
El sábado siguiente se realizan las albas y víspera de la Octava de la Virgen de la Candelaria, con actividades similares a las del día principal, donde la fiesta luce nuevas comparsas, entrada de ceras y pirotécnia nocturna. El día Domingo, desde muy temprano, los danzarines se preparan para el Concurso de Danzas con Trajes de Luces; una vez cumplido el ritual, los grupos salen por las calles donde continúan bailando. La ciudad vive intensamente su magna fecha desbordando alegría, música y danza.
A tempranas horas del día Lunes, la población entera y sus visitantes se alistan en lugares adecuados para presenciar la Gran Parada de Veneración por las principales calles y frente al Santuario de la Virgen de la Candelaria, participando junto a los danzarines de esta magna fiesta.
Los días siguientes prosiguen incansables las danzas, procesiones y visitas a las casas y locales apropiados para recibir a las comparsas; a partir del día Miércoles comienzan las despedidas o cacharparis, cada conjunto celebra una misa y el ritual obliga a danzar dentro del templo, para luego trasladarse a la casa del "alferado", donde obviamente se prodiga sólidas y liquidas atenciones, comprometiéndose para el próximo año y luego salir por las calles bailando el tradicional huayñito.
Esta festividad es una oportunidad para admirar la riqueza folklórica de Puno con sus innumerables danzas y coreografías variadas así como de trajes multicolores repletos de pedrerías, mascaras, etc., sin dejar de lado los trajes típicos de las regiones andinas que también gozan de prestigio.



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