En la ciudad
de Puno, considerada la "Capital Folklórica del Perú",
existen más de 250 danzas que se practican con cierta regularidad,
aunque el Instituto Nacional de Cultura sólo registra oficialmente
140. Danzas, canciones, vestidos y máscaras representan fabulosos
personajes surgidos de leyendas centenarias que hacen del folklore
puneño uno de los más ricos del continente. El entusiasmo
del puneño es contagiante y alucinante, que convierten la danza
y música en un lenguaje emotivo; este arte se ha manifestado
permanentemente en el altiplano, donde el habitante expresa sus sentimientos
con la creación artística.
La actividad del puneño se enmarca en creencias y ritos
que constituyen una relación espiritual entre el hombre con
Dios y con la sociedad, para tener una existencia más llevadera
con sentido y razón de vivir. Estos ritos se manifiestan
en innumerables fiestas religiosas de carácter tradicional
y colonial, en honor a los dioses tutelares andinos y en homenaje
a la Virgen y Santos de la devoción.