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Danzas rituales, religiosas, mágicas y propiciatorias,
ejecutadas con zampoñas, en comparsas de jóvenes aymaras y quechuas.
DIABLADA.- Se origina durante la colonia
en los yacimientos mineros. Estas danzas representan a los espíritus
de las minas que salen de ellas para homenajear a la Virgen de la
Candelaria, quien es Patrona de los socavones. Hermosa danza que
simboliza la lucha del bien contra los 7 pecados capitales y el
mal, amalgamado con alma y raíz del Perú mestizo. Las máscaras que
se emplean para esta danza son características por su atemorizante
belleza. La música que acompaña a esta hermosa manifestación coreográfica
proviene de una banda.
SIQURIS DE TAQUILE.- Surge en la Isla
Taquile, en el Lago Titicaca. Es ejecutada por mozos de diversos
lugares, durante el tiempo en que los sembríos están en "hari"
(en flor), como una muestra de alegría y agradecimiento a la Pacha
Mama (Madre Tierra). La vestimenta tiene predominio de color rojo
y plumas teñidas con hermosos colores naturales que dan elegancia
y prestancia a los danzantes, formando un conjunto armonioso y bello.
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